Qué es un embudo de ventas y cuáles son sus fases ya lo explicamos en nuestra entrada sobre el funnel de marketing digital. Pero la teoría se entiende mucho mejor con ejemplos. Aquí tienes tres embudos de negocios locales, muy distintos entre sí, contados fase a fase. Son ejemplos para entender la idea: cada negocio tiene que adaptarlos a su caso.
Ejemplo 1: una clínica de fisioterapia
Cómo la encuentran. Una persona con dolor de espalda busca en el móvil «fisioterapeuta cerca de mí». Le aparece la ficha de Google de la clínica, con buenas reseñas y fotos de las instalaciones. También puede llegar por una entrada del blog que explica qué hacer ante una contractura.
Cómo se decide. Entra en la web y ve la página del tratamiento que necesita, quién es el equipo, los horarios y opiniones de otros pacientes.
Cómo contacta. Un botón para llamar, otro para WhatsApp y la opción de pedir cita online. Cuantos menos pasos, mejor.
Cómo vuelve. Después de la sesión, la clínica le recuerda la siguiente cita y le pide que deje una reseña si ha quedado contento. Esa reseña ayuda a que el siguiente paciente la encuentre.
Ejemplo 2: una academia
Cómo la encuentran. Unos padres buscan «clases de inglés para niños» en su ciudad a final de verano. Les aparece la ficha de la academia y su web.
Cómo se deciden. En la web encuentran los cursos por edades, los horarios, los grupos y cómo se trabaja en clase. Algunas academias ofrecen una prueba de nivel o una clase de prueba, que ayuda mucho a decidirse.
Cómo contactan. Un formulario corto para pedir información o reservar la prueba de nivel, y respuesta rápida por teléfono o WhatsApp.
Cómo vuelven. El alumno que está contento se reinscribe el curso siguiente y la familia recomienda la academia a otras familias. Mantener el contacto durante el curso (avisos, novedades) facilita las dos cosas.

Ejemplo 3: una empresa de reformas
Cómo la encuentran. Alguien que quiere reformar el baño busca «reforma de baño» con el nombre de su ciudad. Le aparece la empresa en el mapa y en los resultados, con una página dedicada a reformas de baño.
Cómo se decide. En una reforma, la confianza lo es todo. Ayudan mucho las fotos de trabajos reales (el antes y el después), las reseñas y explicar bien cómo se trabaja: visita, presupuesto, plazos de la obra.
Cómo contacta. Un formulario para pedir presupuesto que pregunte lo justo (qué quiere reformar, dónde y cómo contactarle) y un teléfono bien visible.
Cómo vuelve. Al terminar la obra, pedir la reseña y unas fotos para el portfolio. Ese cliente puede volver para otra reforma o recomendar la empresa a sus vecinos.
Lo que tienen en común
Los tres embudos empiezan igual: el cliente busca en Google algo concreto y con su ciudad. Por eso, en un negocio local, la ficha de Google y una página clara para cada servicio son la base de todo. Los tres ponen muy fácil el contacto. Y los tres cierran el círculo pidiendo la reseña, que es lo que alimenta la primera fase del siguiente cliente.
Cómo empezar el tuyo
Coge una hoja y escribe las cuatro fases: cómo te encuentran, cómo se deciden, cómo te contactan y cómo vuelven. Apunta qué tienes hoy en cada una y dónde se te escapan los clientes. Normalmente el fallo está en una sola fase, y arreglar esa ya marca la diferencia.
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